NUEVO LIBRO ADQUIRIDO DEL “SALTATAULELLS POGACAR PANEROLA” 6º, X. GARCIA L., COMO LE LLAMA ESTE MEDIO Y PRIMEROS “ZARPAZOS” SOBRE EL MISMO DE LOS MAESTROS CORCUERA Y DEL OLMO, DE LA ACADEMIA DEL FUTBOL ESPAÑOL.
Se trata del libro de título “NO FUERON LOS POSTES CUADRADOS. La desconocida verdad del desastre del FC Barcelona en Berna 1961”.
Mas trabajo de revisión de este medio, donde en la mayoría de sus páginas vienen las palabras REAL MADRID, siempre para mal.
Pasa a la cola de análisis pendientes.
Ahora como un aperitivo de su contenido, que “huele” a refritos de inventos anteriores, se ha pasado a los Maestros de la Academia del Futbol Español, Corcuera y del Olmo para que sean ellos los que revisen dos asuntos concretos. Corcuera lo hace con el fichaje de Seminario con el Barcelona, donde el autor lo compara con otro caso de atraco al Barcelona como Di Stefano. Por otra parte, del Olmo, por enésima vez, le explica los fundamentos de la creación de la Copa de Europa donde el “Saltataulells Pogacar Panerola”, ya mayorcito, no acaba de cogerlo y sigue diciendo las mismas chorradas que años atrás. Este menda no se pone al día de sus críticas y no sigue tan mal como siempre……. sino peor….
Para que el lector tenga toda la información primero se le reproducen los párrafos, que dice del fichaje de Seminario, en su libro, para seguir a continuación el zarpazo de Corcuera.
Del mismo modo a continuación se incluyen algunas de las páginas sobre la creación de la Copa de Europa y el posterior “zarpazo” de Del Olmo.
Y después se pone el libro en posición de más revisión, para hacerlo en el futuro, cuando corresponda.
MAESTRO CORCUERA. SEMINARIO.


Información al MAESTRO.
He adquirido un nuevo libro “saltataulells” y te paso como cuenta el tema SEMINARIO, por si tienes algo que decir en su contra.
Como siempre gracias por tu ayuda.
Contestación
Hola Antonio,
Pues respondiendo a tu pregunta, la respuesta es muy clara. No los casos de Alfredo Di Stefano y Seminario no se parecen en nada. Y me explico.
El club peruano en posesión de los derechos federativos del delantero centro Seminario tenía necesidad de hacer caja, y otorgó derechos de intermediación a Di Leo, un antiguo arbitro metido en el escabroso mundillo de los intermediarios. Di Leo llegó a España ofreciendo su mercancía, y alcanzó un acuerdo con el Real Zaragoza, que entraba en los parámetros prefijados por el club limeño (es decir cuantía del traspaso), y la horquilla salarial acordada con el propio futbolista.
En paralelo, Helenio Herrera viajó a Sudamérica en busca de refuerzos. Tenía referencias favorables sobre Seminario, y sobre todo el terreno recabó nuevos informes, siempre favorables por cuanto a las condiciones futbolísticas del peruano. Asi que se presentó directamente en la entidad y gestionó el traspaso del futbolista para el Barcelona. Aquella directiva era muy consciente de que todo esto ocurría en plena vigencia del periodo concedido a Di Leo para encontrar comprador, y según todos los indicios, pues sobre este punto nadie quiso hablar claro, ni siquiera se molestó en informar a Di Leo sobre la oferta barcelonesa. Seminario adujo no tener noticias sobre un hecho fundamental: que para entonces su traspaso ya era un hecho, y que Di Leo, valiéndose de los poderes otorgados por el club y el futbolista, ya había sustanciado la transacción con el Real Zaragoza. Di Leo aseguró siempre el envió de un telegrama al club, informando de que la operación estaba concluida y que el ariete ya podía considerarse jugador azulgrana. Seminario, por su parte, realizó declaraciones a la prensa peruana asegurando haber cumplido el sueño de su vida, fichando por el Barcelona.
Llegado el momento de cerrar la admisión de futbolistas foráneos, la RFEF se encontró con dos solicitudes de ficha para Seminario, y la segunda desde Barcelona. Y, oh, maravilla, ambas con el preceptivo transfer internacional, expedido por la Federación Peruana; una inmensa irregularidad.
Las palabras del secretario federativo fueron esas, exactamente. Y como la reglamentación del momento en materia de acceso a futbolistas extranjeros incluía un curioso artículo, según el cual todos los admitidos debían de hacer gala de solvencia moral a toda prueba, pues la decisión únicamente podía dirigirse hacia el rechazo. No se tuvo en cuenta, por tanto, quien diligenció primero la solicitud de inscripción federativa. De haberse tratado de un futbolista español, ese hubiese sido el procedimiento. En suma, ficha para el primer club en presentarla a trámite, que solo sería efectiva después de que el futbolista hubieses cumplido la correspondiente sanción por duplicidad contractual, que podría llegar hasta un año sin competir. Como Seminario llegaba desde el extranjero, su “amoralidad” le cerraba las puertas de nuestro futbol.
Di Leo dio todo tipo de explicaciones ante la prensa, en tanto Seminario se enrocaba, confiando que el mayor potencial económico y de influencias barcelonés, resolviera las cosas a su favor. Desde el club catalán se siguió insistiendo en arreglar lo que ya carecía de solución. Total, unos meses con Seminario sin jugar, respondiendo a los entrevistadores e incluso viajando con el equipo culé en alguna ocasión, pese a carecer de ficha, según se adujo desde la órbita azulgrana, “para que fuera familiarizándose con sus compañeros”.
Di Leo amenazó con llevar el asunto a los tribunales, toda vez que traspasó al jugador dentro del plazo otorgado desde el club peruano para llevarlo a cabo, y la incomprensible actitud de la entidad limeña, por vulneración contractual, como al propio Seminario, quien le había otorgado poderes. Pero tropezó con un escollo importantísimo. Tanto la RFEF, como la FIFA, consideraban “alegales” a los intermediarios. Mas aun, la RFEF los definía como ilegales, hasta el punto de recordar a los clubes, mediante ocasionales circulares, la prohibición de servirse de intermediarios, toda vez que las únicas negociaciones validas en materia de traspasos debían ser de club a club. Una broma, cuando Guijarro, “El Feo”, por cierto, otro antiguo arbitro, Bogossian, Epifanio Rojas, etc,…., campaban a sus anchas cada pretemporada, por casi todos los despachos de nuestros clubes, como chamarileros del far-west. Ante tal situación, los abogados recomendaron a Di Leo no levantar más polvaredas, pues presentarse ante un juez cuando las partes adversas tratarían de descalificar al demandante aduciendo la ilegalidad de sus operaciones, constituía una temeridad.
Al final, todos perdieron. Di Leo un dinero con el que contaba, el Barcelona, a un futbolista, que, curiosamente, nunca llegó a lucir de verdad como azulgrana, puesto que cuando, por fin, se hicieron con el mismo, decepcionó muchísimo. Seminario, roto su sueño de dirigir el ataque culé, y el Zaragoza con dos añitos de demora para dar el pelotazo, en forma de suculento traspaso al “Calcio”.
Si hoy las cosas del futbol, pese a su profesionalización empresarial, se llevan a menudo como todos sabemos, hace 65 años, con las directivas amateurs e intermediarios salidos del arroyo y proclives al atajo tortuoso, la chapuza tenía muchas más posibilidades de emerger.
Espero haberte aclarado algo, Antonio.
Con mi abrazo habitual.
Ignacio.
Como puede observarse y como siempre anteriormente la denominación de “SALTATAULELLS POGACAR PANEROLA” es exclusiva de este medio y nunca del Maestro Corcuera.
MAESTRO DEL OLMO. LA COPA DE EUROPA.
El “SALTATAULELLS POGACAR PANEROLA” n. 6, (Lo dice este medio, nunca el Maestro del Olmo, lo que se realza como antes) tiene un capítulo sobre lo anterior de 11 páginas y como antes a Corcuera, solo se le han enviado tres páginas, para sus comentarios y que solo sea el aperitivo de la revisión del mencionado libelo.
Se le indican al lector.



El autor ya ha mostrado en otras ocasiones que su antimadridismo es incluso más fuerte que su barcelonismo. Es posible que opte por esa manera de presentar sus redacciones porque, alimentando ese sentimiento de rechazo de un sector de la afición barcelonista, le aporte algún beneficio, que no credibilidad.
Nos centramos en analizar los primeros párrafos de lo que escribe como capítulo 2, El Debut, en su publicación No fueron los postes cuadrados.
Así contextualiza el primer partido del Barcelona en la Copa de Europa: Pero antes es preciso dejar sentados varios puntos.
En sus primeros años la Copa de Europa era una competición en rodaje… La Copa de Europa tuvo que ir implementando, como se dice ahora, su reglamentación, acoplándola a las exigencias de la casuística según se iba presentando, al igual que en la actualidad hacen todas las competiciones. No existe ninguna competición que no revise su reglamento constantemente. La actual Champions también está en rodaje, según aprecia el autor del texto. En este caso el uso de este vocablo, rodaje, no deja de tener una intención peyorativa porque extiende su significado a improvisación.
En la primera edición (1955-56) se percataron de que ninguno de los finalistas (Real Madrid y Stade de Reims) habían ganado su liga respectiva y se estableció a última hora que el campeón de Europa podría siempre defender el título al año siguiente. Gran alarde de imaginación y enorme patinazo por desconocimiento de los documentos, pues en el primer reglamento redactado por Jacques Ferran, en su punto número 5 ya adelantaba: El vencedor conservará el trofeo que le acredita como mejor equipo europeo hasta la edición siguiente, fecha en la que deberá devolverlo a la organización para una nueva disputa. Así mismo, quedará automáticamente clasificado para la fase final de la edición sucesiva independientemente de si resultase o no campeón en su campeonato nacional correspondiente. El señor Luque no ha dudado en falsear los hechos… o realmente es un ignorante absoluto de lo que fue y es la Copa de Europa.
La Federación Española solicitó a la Delegación Nacional de Deportes que abriera la puerta a la incorporación de extranjeros “para ayudar a los representantes españoles en la Copa de Europa”, que era lo mismo, en aquel momento, que decir al Madrid… Sobre la admisión de jugadores extranjeros, fue una medida que podían utilizar todos los clubs nacionales, no solo el Real Madrid. Cierto es que uno de los argumentos esgrimidos fue potenciar a los clubs españoles de cara a las competiciones europeas, que el autor omite voluntariamente que además estaba la Copa de Ferias donde participaba precisamente el Barcelona con todos sus extranjeros. También hay que recordar que la llegada de jugadores foráneos fue sometida a votación en la asamblea federativa y que tanto la Federación Catalana de Fútbol como el CF Barcelona votaron a favor. Contado como lo cuenta el autor del texto, todo parece que se hiciera exclusivamente para favorecer al Real Madrid, manipulando así el relato de los hechos. Aunque igual de notable es que en el listado de equipos que sí alinearon a extranjeros omita al Manchester United, ya que en su plantilla figuraban jugadores escoceses, irlandeses y galeses, sin límites ni cupos, mientras que los otros clubs, como el Real Madrid y el Barcelona sí lo tenían.
La final de esta II Copa de Europa se disputó en el Santiago Bernabéu, a pesar de que uno de los finalistas era el Real Madrid. Que la final de la II Copa de Europa se disputase en Madrid ya había sido decidido por la UEFA con antelación, puesto que el vencedor de la edición anterior se convertía en anfitrión de la final de la siguiente edición, según las bases de la competición.
Con el dictador Franco en el palco y entregando personalmente el trofeo al capitán blanco, como si fuera cosa suya. Como suele ocurrir en estas circunstancias, los políticos siempre intentan aprovechar aquellos acontecimientos que les permitan mostrar su imagen más popular. El general Franco entregó la copa al capitán del equipo vencedor. Lo hizo en la Copa de Europa de clubs y también en la Eurocopa de naciones de 1964, porque hay unos protocolos para estos certámenes deportivos atendiendo a las autoridades que presiden el palco. Lo que habría que explicar qué quiere decir en el texto con ese como si fuera suya con que finaliza la frase… ¿Copa en propiedad del general Franco, la Copa del Generalísmo? ¿Copa del Real Madrid? Posteriormente el autor, que había señalado a la UEFA por haber concedido la final a uno de los equipos contendiente, acepta que la misma UEFA en 1965 beneficiase al Inter… como en 1982 dio la final de la Recopa al FC Barcelona contra el Standard de Lieja en el Camp Nou, donde, por cierto, hubo un arbitraje bastante polémico.
Otro caso que se complicó sobre la marcha fue el de los partidos de desempate… Sería interesante que el propio Xavier G. Luque explique qué ha querido decir con los de se complicó, porque los partidos de desempate eran parte prevista de la competición y, en efecto, tenían una reglamentación, que no una complicación. Una vez finalizada la eliminatoria con empate no había prórroga y se tenía que jugar un tercer partido. Ambos equipos negociaban lugar y fecha, a conveniencia. Y en caso de no haber acuerdo, la UEFA decidía. Así pues, como bien dice el autor, no solo el Real Madrid resolvió el desempate en Madrid, también lo hizo el Borussia de Dortmund. El autor manipula intencionadamente y esta vez no se esconde con su delatora frase puesta en voz de la delegación austriaca, inventada y sin fundamento “total, si nos van a eliminar igual”, debieron pensar los austriacos. Pero no fue así. Nada más finalizar el partido del Prater, las directivas de ambos clubs se reunieron para fijar fecha y sede para el partido de desempate. A la propuesta de Santiago Bernabeu, Bruselas o Ginebra, se contestó con un París o Ámsterdam. Fue necesario una segunda reunión, en Essen, Alemania Occidental, en la que Saporta mostró sus grandes dotes negociadoras: viendo que los austríacos no cedían en su propuesta, les ofreció jugar el partido en Viena lo que satisfizo al Rapid. Seguidamente apuntó los inconvenientes climatológicos para esas fechas, algo que no habría en Madrid. Así pues, cediendo el 60% de la taquilla, una vez descontados todos los gastos, para el Rapid, se aceptó jugar en Chamartín, no sin antes lograr el permiso de la federación austríaca que se consiguió tras nuevas negociaciones. Existe pues mucha diferencia entre cómo lo cuanta Xavier G. Luque y lo que fueron las negociaciones entre el Rapid y el Madrid. Lo curioso es que el autor olvida que el Barcelona jugó en la Copa de Ferias tres desempates en el Camp Nou: Belenenses (3-2, 1962), Estrasburgo (0-0, eliminado por sorteo, 1965) y Chelsea (5-0, 1966).
Siguiendo con esa exposición manipuladora de los hechos encontramos una cierta ironía en También es cierto que aquellas primeras Copas de Europa tenían el atractivo (por decir algo) de la improvisación. Se suele decir que si uno no conoce un tema es aconsejable que calle. El reglamento, que no la improvisación, señalaba una fecha límite que los equipos contendientes debían cumplir para resolver una eliminatoria. Los equipos, ajustándose al tiempo dispuesto, organizaban las fechas para los correspondientes partidos de ida y vuelta. Así funcionaban las eliminatorias del Mundial de la FIFA y la Copa de Ferias… no era improvisación, era reglamento. Y los árbitros, como en los desempates, proponían según acuerdo la nacionalidad del árbitro para evitar desplazamientos largos. Las federaciones eran las encargadas de designar el árbitro, que debía tener licencia FIFA. El texto de Xavier G. Luque está muy mal redactado: los arbitrajes empezaban pactándose entre los dos equipos y luego ya los determinaba la UEFA, pero únicamente la nacionalidad. Así escrito, parece que los equipos deciden el árbitro ya que la UEFA determina únicamente la nacionalidad…
Las fechas límite para inscribir jugadores eran una nebulosa. La inscripción de jugadores en el torneo también tenía sus normas como es comprensible. Otra cuestión es que el señor Luque las desconozca, como da a entender en su anterior afirmación. La normativa claramente señalaba que solo podían jugar aquellos jugadores que tuviesen ficha reglamentaria con su club dentro de sus propias federaciones. El caso de Manuel Torres cumplía con esa reglamentación. Firmó por el Madrid diez días antes del partido contra el Manchester United y siguió bajo la disciplina del club durante los meses siguientes, jugando la Copa (tres partidos) y la Copa Latina (dos partidos), además de los dos partidos de Copa de Europa, o sea, siete partidos –no ocho como cuenta Xavier G. Luque- entre el 25 de abril y el 23 de junio –dos meses, que no los tres que indica el autor-. No hubo ninguna irregularidad como se puede apreciar.
La eliminatoria previa en la que debutó el FC Barcelona que servía para apartar a unos cuantos competidores y cuadrar el bloque de 16 equipos que encaraban así los octavos de final. Una redacción perifrástica porque la ronda previa servía para cuadrar el número de equipos que iban a disputar los octavos, que eran 16. Si había 18 inscritos, jugaban cuatro esa ronda previa. En la edición de 1959-60 hubo 27 participantes, por lo que se emparejaron 11 eliminatorias, 22 equipos, y por sorteo se libraron seis clubs más el equipo que defendía el título, en este caso el Real Madrid. Que no suena igual la frase El Real Madrid, mientras fue campeón vigente, pasó cada año directamente a los octavos. Porque en temporadas posteriores, como vigentes campeones y no por ser el Real Madrid, fueron el Benfica, luego el Milan, después el Inter… y como vigentes campeones los que no jugaron esa ronda preliminar. Lo interesante es resaltar que en un párrafo donde va a tratar del debut del Barcelona en la Copa de Europa, no ha perdido la oportunidad de colocar una frase para predisponer al lector contra el Real Madrid. O, quizá mejor dicho, para reforzar la predisposición antimadridista de sus clientes, que no inquietos lectores deseosos de una narración que esté profunda y correctamente documentada.
Pero nada era sencillo en aquellas Copas de Europa aún poco consolidadas. Se llevaban cuatro ediciones, está hablando de la quinta, en la que dejaron de participar solo cuatro campeones nacionales: Noruega (que no tenía campeonato unificado), Islandia (solo jugaban seis equipos en su máxima categoría) y Albania y Unión Soviética por estrictas restricciones políticas del régimen comunista de ambos estados. La Copa de Europa ya había superado su etapa inicial y estaba plenamente consolidada, a diferencia de la Copa de Ferias, donde el único representante español era el Barcelona, que entonces todavía estaba por resolver su segunda edición.
Para jugar en Bulgaria el Barcelona tuvo que renunciar a tres de sus máximas estrellas, Kocsis (éste, además, por lesión), Czibor y Kubala. Para empezar hay que señalar otra torpeza en la redacción: el paréntesis, o sea, la lesión de Kocsis es secundario al hilo del relato (o no, dado que la grave lesión de Kocsis se produjo en un choque con el madridista Santamaría en la final del Trofeo Carranza). Y más que renunciar a alinear, lo que fue es que ni Kubala ni Czibor consideraron conveniente desplazarse a la otra parte del Telón de Acero, y el club prefirió no insistir por la vía diplomática. Ambos habían salido de Hungría sin permiso de su gobierno y eran considerados prófugos. Bulgaria era un país del Telón de Acero, y por el solo hecho de estar en la misma órbita soviética que Hungría hizo que los dos jugadores prefirieran quedarse en Barcelona y evitarse un disgusto.
Luisito Suárez falló un penalti (que sin duda habría lanzado Kubala), con esta puntualización Xavier G. Luque se transforma en un aficionado-fanático más, aplicando esa ley que dice que “el que no lanza el penalti lo hubiese transformado seguro”. En el fútbol solo hay una verdad, el penalti lo falla solo el que lo lanza y en este caso la calidad del lanzador es incuestionable: ni más ni menos que Luis Suárez.
Inesperado telegrama de Santiago Bernabéu… descontextualiza totalmente el hecho. Entonces en España había un sentimiento nacional y cualquier equipo español defendía a España, por encima de las rivalidades deportivas que surgiesen en las competiciones locales. Era una época en que los triunfos en el extranjero de los equipos españoles se celebraban por igual. El Madrid era un modelo de tratamiento y señorío reconocido por todos los clubs y medios de comunicación, y por lo tanto, no dejaba detalle suelto, como era apoyar a su rival en la Liga y en la Copa españolas, pero compatriota en Europa. El Barcelona también lo fue mientras contó con Ricardo Maxenchs como jefe de relaciones con la prensa, dejando su cargo justo con la llegada de Joan Laporta.
En conclusión, el autor, Xavier G. Luque es un pésimo redactor y un pésimo historiador por omitir importantes referencias de contextualización, desconocer los reglamentos, y manipular los hechos que intenta transmitir a un lector predispuesto a creerse ese relato por falso que sea. En su texto hay una latente y explícita animadversión contra el Real Madrid, que llega a salpicar a la competición de clubs más prestigiosa de Europa, al tratar de socavar su prestigio por su improvisación, e incluso al club que pretende defender, ya que año tras año, ganar esa Copa de Europa es uno de los objetivos que se marca.
CONTINUARÁ